La Adoración de los Magos. Botticelli 1475 |
Bonita e inteligente interpretación psicológica del significado del Día de
los Reyes Magos. El artículo nos lleva a pensar en lo que la Psiquiatría y la
Psicología llama “mentiras necesarias”. Las mentiras necesarias son recursos
que nuestra mente utiliza, no tiene por qué ser de forma consciente, para ir
superando algunas de las dificultades, sinsabores, frustraciones, con las que
vamos topando en nuestra vida. Equivale a alguno de los mecanismos que Freud
llamaba “mecanismos de defensa del yo”.
Señor, danos la paz de los deseos…» (Luis Cernuda)
LA DESPENALIZACIÓN DE
LA MENTIRA
La de los Reyes Magos es la gran fiesta de la
mentira. Una mentira dulce y necesaria, inofensiva, confortable, utópica
HUBO en el interior de cada uno de nosotros un tiempo en el que las
mentiras no existían porque aún no habíamos aprendido que el mundo estaba mal
hecho. Vivíamos en el bucle de un candor sin límites, blindado a los fracasos,
en el que cualquier cosa era posible con tal de que fuésemos capaces de
imaginarla. La infancia era un país de cuentos radiantes que bastaba evocar
para verlos cumplidos, una burbuja sagrada e intocable de sueños sin profanar y
de quimeras sin límites, y en esa conciencia virgen ni siquiera teníamos que
sentirnos felices porque no conocíamos la noción misma de la desgracia ni del
dolor moral. En ese territorio de la inocencia todos los deseos parecían
alcanzables y todas las certezas eternas. El día de los Reyes Magos representa
el retorno a ese paraíso perdido, a esa Arcadia abandonada entre los desengaños
de la lucidez adulta y de la razón indiscreta. Creemos que es la fiesta de los
niños cuando en realidad se trata de nuestro propio homenaje a la utopía de la
niñez, un momento en que nos concedemos permiso para traicionar la exigencia de
la verdad sin remordimientos ni culpas. Una pequeña rebelión contra esa áspera
madurez que determina el encuentro con las certidumbres cardinales de la vida.
Si la Navidad es la fiesta de la concordia y la Semana Santa la del perdón,
la de los Reyes es la gran fiesta de la mentira. Una mentira dulce y necesaria,
inofensiva y confortable, piadosa y esperanzada. Una apacible patraña rebelde
contra la amargura, la frustración y el fracaso. Una mentira despenalizada por
el imperativo de la fantasía y sostenida en la potente imaginería de la fábula
y el encantamiento. Un embuste arrobado en leyenda que posee la belleza de un
relato hechizado de sugestiones y arropado por la fascinante carcasa mitológica
de la tradición orientalista. La noche, la estrella, los camellos, los magos,
los pajes, la comitiva celeste y silenciosa que se desliza entre los pliegues
del sueño. Y al fondo, el Niño con mayúscula, la referencia esencial de la
autenticidad primigenia, el símbolo primordial del idealismo.
Hoy es el día en que los mayores utilizamos a los niños como coartada para
volver al edén abandonado a nuestro pesar, para fingir que somos capaces de
fabricarles un mundo mejor que el que de veras les hemos dejado. Para caminar
sobre la estela de nuestra memoria hacia la melancolía de un espejismo. Hoy nos
sublevamos contra el fundamentalismo adulto de la verdad para construir sin
sentido de culpabilidad un artificio sentimental cargado de emociones
primarias, elementales, desnudas. Hoy nos sentimos imbuidos del poder de ser
mejores y de cumplir expectativas. Hoy volvemos a ese rincón del tiempo del que
nunca querríamos haber salido. Hoy desmontamos a Heráclito para bañarnos dos
veces en el mismo río.
Et in Arcadia ego.
6 ene. 2014 ABC (Madrid)
No hay comentarios:
Publicar un comentario