CHINA ME INQUIETA
EN
un famoso diálogo de En busca del tiempo
perdido, una mujer mundana le pregunta a un diplomático caricaturesco qué hay
que pensar de China. Con un tono convencido y enigmático, el personaje creado
por Marcel Proust contesta: «China me inquieta». Este sainete escrito hace un
siglo me vino a la mente esta semana tras un periplo por Asia, Seúl y Tokio
concretamente. China inquieta a sus vecinos, y con toda la razón, no por alguna
singularidad cultural china, sino por la opacidad del régimen de Pekín. La
causa inmediata de esta inquietud es la construcción por parte de los
dirigentes chinos de islotes artificiales en el archipiélago de las Paracelso,
un extenso territorio marítimo que se disputan China, Taiwan, Vietnam y Filipinas.
