27/4/16

Óvulos y esperma de laboratorio, el último dilema ético



Óvulos y esperma de laboratorio, el último dilema ético
Desde que se aprendió a reprogramar el reloj biológico de las células adultas, una técnica que permite transformar una célula de la piel o de un cabello en una neurona o en cualquiera de los 220 tipos celulares que componen el organismo, la medicina regenerativa es una de las grandes esperanzas del siglo XXI. El hallazgo de esta herramienta logró además zanjar de un plumazo el eterno debate sobre la utilización de células madre embrionarias. Ya no era necesario destruir embriones para intentar curar porque se conseguía el mismo objetivo utilizando células adultas de nuestro propio organismo.
Pero esta poderosa técnica que nos permite soñar con restaurar corazones o crear riñones para trasplante, es la misma que permite fabricar óvulos y espermatozoides, una línea roja que trazan algunos expertos en bioética.

¿Sería ético fecundar una mujer con un espermatozoide generado en el laboratorio? «Yo nunca daría permiso para un experimento de este tipo», sentencia César Nombela, miembro de la Comisión de Control y Seguimiento sobre la Donación y Uso de Células y Tejidos Humanos del Ministerio de Sanidad. Nombela considera que no es lo mismo el propósito de la medicina regenerativa cuando se trata de regenerar un órgano dañado que fabricar un gameto humano del que puede nacer un ser vivo.
En su opinión, no es «éticamente aceptable» y advierte sobre los posibles riesgos. «Se parte de una célula envejecida, modificada con genes, que puede arrastar cambios genéticos no controlables que hoy son impredecibles».
A Federico Montalvo, jurista y miembro del Comité de Bioética de España, la creación de óvulos y espermatozoides en el laboratorio no le plantea recelos éticos. «Se parte de células adultas, no embrionarias, y el fin es paliar un problema de infertilidad del varón. Inicialmente, no veo ningún dilema», explica a ABC. Sí cree que la fecundación con estos gametos artificiales representará un salto importante en medicina reproductiva, por lo que la seguridad, recuerda, es clave. «Lo importante en esta investigación no es el debate ético sobre creación de la vida con estos gametos, sino que se garantice la seguridad del proceso y no haya riesgos para el futuro niño».
No se corrige la fertilidad
La catedrática Natalia López Moratalla, presidenta de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica, pone objeciones científicas que también son morales. «¿Por qué no se plantea un tratamiento que trate la infertilidad? La infertilidad masculina es un problema genético. Si se generan espermatozoides a partir de un varón estéril, el niño que nazca heredará ese mismo problema. La responsabilidad científica debería ser hacer un diagnóstico y encontrar un tratamiento que cure», advierte.
A López Moratalla también le preocupa que se utilice esta técnica para contar con una fuente inagotable de espermatozoides que engorden los bancos de esperma de las clínicas de reproducción asistida.
27 abr. 2016 ABC N. R. C. MADRID

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